INFILTRACIONES

Las infiltraciones son un procedimiento médico utilizado principalmente en ortopedia y traumatología; consisten en la aplicación de medicamentos a través de una inyección que se aplica directamente en la zona lesionada.

Las infiltraciones tienen la ventaja de que la sustancia actúa de manera inmediata y rápida en el lugar que se necesita, a diferencia de cuando se administra por vía oral o sistémica.

Su principal objetivo es aliviar el dolor, reducir la inflamación, mejorar la movilidad y tratar ciertas condiciones médicas de las articulaciones, tejidos o estructuras afectadas. 

Este procedimiento ha ganado popularidad en los últimos años porque ofrece resultados efectivos y rápidos en pacientes con problemas musculoesqueléticos.

¿En qué consisten las infiltraciones?

Antes de realizar el procedimiento, el médico debe revisar a detalle el historial clínico del paciente para descartar situaciones que puedan representar un riesgo, como alergias, infecciones activas o problemas de coagulación.

El proceso de una infiltración implica introducir una aguja en la zona afectada, que puede ser un tendón inflamado, áreas con dolor persistente o en una articulación, como rodilla, hombro o tobillo.

Una vez localizada la zona, el médico especialista, en este caso un traumatólogo ortopedista, aplica una sustancia, que puede ser alguna de estas:

  • Corticosteroides: Brinda efecto antiinflamatorio; es uno de los medicamentos más utilizados.
  • Anestésicos locales: Usados para disminuir el dolor de manera inmediata.
  • Ácido hialurónico: Ayuda a mejorar la movilidad articular; es frecuente en pacientes con artrosis.
  • Plasma rico en plaquetas (PRP): Se aplican componentes de la sangre del propio paciente para estimular la regeneración de tejidos y reducir la inflamación.

Un aspecto a considerar es que las infiltraciones no son permanentes; la duración del efecto del fármaco depende de la sustancia.

Los corticosteroides brindan alivio durante varias semanas o meses; los anestésicos locales actúan de inmediato, pero son breves, mientras que el ácido hialurónico y el plasma rico en plaquetas son los más duraderos. 

Regularmente, el procedimiento se realiza en un consultorio médico y, en algunos casos, se utilizan equipos de imagenología para mayor precisión en colocar correctamente el fármaco, sobre todo en los casos de zonas de difícil acceso.

Después de su aplicación, el médico indica un reposo durante las primeras 24 o 48 horas, evitar esfuerzos físicos intensos y una atenta observación ante cualquier reacción inusual, como enrojecimiento, aumento del dolor o fiebre.

Además, se debe llevar un seguimiento continuo con el médico, pues, dependiendo de las evaluaciones que se realicen en las visitas, se va a decidir si es necesario repetir la aplicación de la infiltración o si se debe complementar con otro tratamiento para mejores resultados.

¿Para qué se suelen utilizar las infiltraciones?

Los especialistas recomiendan las infiltraciones para varias situaciones, pero entre las afecciones más comunes se encuentran la artrosis, tendinitis, tendinopatías, bursitis, esguinces, lesiones deportivas o para la ciática.

En general, las infiltraciones son una opción viable para aquellas afecciones en las que los tratamientos conservadores no han controlado los síntomas ni brindado los resultados que se esperaban.

Aun así, no todos los pacientes son candidatos a este procedimiento; es por eso que es una herramienta que solo debe ser realizada y supervisada por profesionales, ya que si se aplica en las personas incorrectas o si se abusa de la dosis o del límite de aplicaciones, puede provocar más daño que beneficio.

Beneficios de las infiltraciones 

  1. Brinda alivio con mayor rapidez; el dolor puede dejar de sentirse en cuestión de horas o días.
  2. Al aplicarse directamente en la zona afectada, permite que la sustancia actúe de forma más eficiente.
  3. Al requerir de dosis menores y en periodos con diferencia de tiempo, se disminuye el riesgo de efectos secundarios o de alteraciones en otros órganos.
  4. Ayuda a que el paciente deje de sentir dolor e inflamación, permitiendo que pueda retomar sus actividades físicas más rápido.

Las infiltraciones se han convertido en una herramienta médica valiosa para el tratamiento de varias patologías.

Tiene la capacidad de aliviar el dolor de forma rápida y localizada, lo que las ha convertido en una opción para los pacientes con enfermedades crónicas, deportistas que necesitan recuperar su rendimiento o personas que necesitan sentir alivio de las molestias.

De igual manera, los profesionales indican que debe combinarse con fisioterapia y cambios en el estilo de vida del paciente para evitar recaídas y asegurar que los beneficios de la inyección no sean solo temporales.