Los hallux valgus, comúnmente conocidos como juanetes, son una de las deformidades más comunes del pie.
Se caracterizan por tener una desviación lateral del dedo gordo del pie hacia el segundo dedo, lo que genera que la articulación en la base del dedo se desplace hacia afuera, formando una protuberancia ósea visible en el borde interno del pie.
Prácticamente, el dedo gordo pierde su alineación natural. Esta deformidad puede clasificarse como leve, moderada o severa, según sea el grado de desviación.
En los casos leves, la protuberancia es pequeña y el dolor es casi inexistente; en los moderados, el dedo gordo ejerce presión sobre el segundo dedo y aparecen molestias frecuentes; y en los severos, la superposición es muy notoria y presenta un dolor intenso.
Por lo que esta condición no es únicamente un problema estético, sino que también puede ser dolorosa y empeorar con el tiempo debido a ciertos factores.
¿Qué ocasiona el hallux valgus?
Los juanetes son multifactoriales. Pueden producirse por varios factores:
- Predisposición genética: Las personas con familiares que padecen hallux valgus tienen mayor probabilidad de desarrollarla.
- Calzado inadecuado: Especialmente los zapatos estrechos en la parte delantera, con tacón alto y, en general, los que provocan que los dedos estén comprimidos.
- Enfermedades: También influye padecer enfermedades que afectan la estabilidad del pie, como la artritis reumatoide.
Independientemente de qué factor lo provoque, los pacientes suelen sentir síntomas; la gravedad de ellos depende del grado en el que se encuentre el juanete, pero incluye dolor en la base del dedo gordo, inflamación y enrojecimiento, deformidad visible y dificultad para encontrar calzado cómodo que no presione el área afectada.
Estos síntomas, aunque se consideren leves, pueden llegar a limitar la actividad física y afectar en la vida de quien lo padece.
¿Cómo se diagnostican los juanetes?
Antes de que se decida un tratamiento, un médico especialista, en este caso un traumatólogo ortopedista, realiza un diagnóstico con base en una exploración física del dedo para observar la desviación del dedo gordo y la protuberancia ósea.
Además, se complementa con radiografías para evaluar el ángulo de la desviación y la gravedad de la deformidad.
Al tener un diagnóstico, se podrá determinar un tratamiento o medidas conservadoras que retrasen la progresión del juanete y se eviten complicaciones mayores.
Tipos de tratamiento para el hallux valgus
El tratamiento inicial puede involucrar medidas conservadoras que no eliminan el juanete, pero sí brindan comodidad y evitan que siga progresando la condición. Algunas de ellas son:
- Usar zapatos más amplios, con punta ancha y suela acolchada; este es el tipo de zapato adecuado para reducir la presión en la articulación.
- Tomar medicamentos antiinflamatorios para disminuir el dolor e inflamación.
- Utilizar almohadillas y férulas que protejan el área inflamada y mejoren la alineación temporal del dedo.
- Conseguir ortesis personalizadas; son plantillas diseñadas para corregir la pisada.
- Sesiones de terapia física para reducir las molestias y mejorar la movilidad y el fortalecimiento del pie.
Pero cuando el dolor es constante, la deformidad es severa o los tratamientos conservadores ya no ofrecen alivio, se vuelve necesario recurrir a la cirugía.
El objetivo principal de un procedimiento quirúrgico es realinear el dedo gordo y devolver la funcionalidad al pie.
Tras la operación, el paciente va a requerir de un proceso de rehabilitación, en donde tendrá que utilizar calzados especiales y fisioterapia personalizada para recuperar la movilidad.
El hallux valgus o juanete es una deformidad frecuente que afecta tanto a la salud física como a la calidad de vida. La clave está en la detección temprana; la prevención y la atención médica para evitar complicaciones y tener una vida más cómoda y activa.




