FRACTURAS

Una fractura es una lesión que ocurre cuando un hueso se rompe total o parcialmente debido a la aplicación de una fuerza que supera su capacidad de resistencia.

Esta rotura interrumpe la continuidad del hueso, provocando dolor, limitación del movimiento y, en los casos más graves, puede comprometer tejidos como músculos, ligamentos o vasos sanguíneos.

¿Qué ocasiona una fractura?

La fractura puede producirse como resultado de alguna caída, traumatismo, impacto directo, accidentes automovilísticos, lesiones deportivas e incluso por movimientos repetitivos que generan pequeñas fisuras que, con el tiempo, evolucionan hacia una lesión más grave.

También se puede fracturar un hueso por enfermedades que debilitan la estructura ósea, como la osteoporosis o ciertos tipos de cáncer.

Factores de riesgo para sufrir una fractura

Hay algunas personas que tienen mayor predisposición a sufrir fracturas por diferentes razones: 

  • Adultos mayores con pérdida de densidad ósea.
  • Niños o adolescentes que tienen alta actividad física en su día.
  • Deportistas que practican disciplinas de alto impacto o de contacto.
  • Trabajadores expuestos a caídas o maquinaria pesada. 
  • Personas con deficiencia de calcio y vitamina D.

¿Qué síntomas puede presentar una fractura?

Entre los signos y síntomas más comunes se incluyen:

  • Dolor intenso en el área afectada; puede aumentar la molestia con los movimientos o la presión.
  • Inflamación y enrojecimiento en la zona afectada.
  • Deformidad visible, especialmente si el hueso está desplazado.
  • Dificultad o limitación del movimiento de la extremidad afectada.
  • Hematomas o cambios de color en la piel.
  • En algunos casos, en las fracturas abiertas, se puede presenciar heridas abiertas por las que se puede asomar el hueso.

Tipos de fracturas

Una fractura puede variar en gravedad; van desde simples fisuras o fracturas incompletas que ocurren cuando el hueso se agrieta, pero no se separa completamente, hasta las completas y conminutas en las que el hueso se rompe en dos o más fragmentos.

También existe la posibilidad de que la rotura permanezca cerrada dentro de la piel, mientras que otras son abiertas, ocasionando que la estructura ósea se exponga, aumentando el riesgo de una infección.

E incluso hay roturas complejas con desplazamiento óseo, en donde los extremos del hueso se separan y pierden su alineación.

El tipo de fractura, junto con la edad del paciente, su estado de salud general y la zona afectada, son los factores que determinarán el enfoque del tratamiento y el tiempo estimado de recuperación.

¿Cómo se realiza el diagnóstico de una fractura?

El diagnóstico debe realizarse por un médico especialista, en este caso un traumatólogo ortopedista, quien determinará cómo tratar la lesión según el área afectada y el tipo de fractura.

Para eso se realiza una evaluación clínica y pruebas de imagen; la más común es la radiografía, pero también se usa la tomografía para las fracturas complejas o la resonancia, para lesiones asociadas con músculos, ligamentos o cartílago.

Tratamientos para una fractura

El tratamiento depende de la gravedad y ubicación de la fractura; para los casos leves se recurre a métodos no quirúrgicos, como el yeso funcional que permite realizar ciertos movimientos o la inmovilización con yeso, férulas o dispositivos ortopédicos para mantener el hueso en la posición correcta.

En cambio, para las fracturas complejas, se necesita de procedimientos quirúrgicos para que ayuden a realinear y estabilizar el hueso fracturado con clavos, tornillos o placas. 

Además, parte del tratamiento es que, una vez que se haya realizado la intervención para tratar directamente la rotura, se debe complementar con una rehabilitación; es un proceso crucial para recuperar la fuerza, movilidad y funcionalidad ósea. 

Al inicio, los ejercicios son suaves, centrados en disminuir la rigidez y mejorar la circulación, pero con el tiempo se incorporan movimientos más exigentes que fortalecen la musculatura y preparan la extremidad para las actividades habituales. 

La duración de esta recuperación va a depender de factores como la edad del paciente, el hueso afectado y la complejidad de la lesión.

Aspectos que se deben considerar para evitar una fractura

No siempre es posible evitar una fractura, pero sí se pueden reducir los riesgos de padecer una y eso se logra al tomar ciertas precauciones o evitando realizar ciertas actividades, como:

  • Realizar ejercicio que incluya fuerza, equilibrio y flexibilidad.
  • Utilizar equipo de protección en deportes y trabajos de riesgo.
  • Evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco, que debilitan los huesos.
  • Mantener una dieta rica en calcio y vitamina D.
  • Realizar revisiones médicas periódicas en caso de osteoporosis u otras enfermedades óseas.

La fractura es una lesión que requiere de atención médica inmediata para no agravar la lesión y asegurar una recuperación óptima. 

Con ayuda de un médico especialista en traumatología, la fractura recibirá el enfoque personalizado, necesario y adecuado de su tratamiento y fisioterapia; y, por lo tanto, permitirá que el paciente recupere su funcionalidad y calidad de vida.